Resistencia a los antibióticos: lo que necesitas saber

Los antibióticos son medicamentos esenciales para el tratamiento de muchas enfermedades infecciosas. Estos medicamentos impiden que las bacterias se reproduzcan y matan o inhiben las existentes.

Sin embargo, se ha visto que muchos de los pacientes a los que se les había recetado tratamientos para enfermedades infecciosas con antibióticos no respondían bien a estos medicamentos.

¿Por qué sucede esto? Dese hace varios años, el uso indiscriminado de antibióticos ha conducido a un desafío debido a la aparición de resistencia de las bacterias a los antibióticos.

Incluso, esta resistencia a los antibióticos se ha convertido en uno de los mayores retos de la medicina moderna. Se trata de una amenaza para la salud mundial que plantea un grave problema para la humanidad. Es importante ponerle freno para evitar quedarnos sin tratamientos ante infecciones que hasta ahora podían ser curadas (1-5).

A continuación analizamos qué son las resistencias a antibióticos y cómo nos afectan.

Qué es un antibiótico

El origen de la palabra antibiótico viene del griego, haciendo referencia a «anti» como algo opuesto, y «bio» de vida. Por tanto, vendría a decir algo como anti-vida. Pero ¿anti-vida de qué? De bacterias.

Un antibiótico es un fármaco que se utiliza para combatir infecciones bacterianas, ya sea al matar (bactericida) o inhibir (bacteriostático) el crecimiento de bacterias, sin afectar a las células del huésped (humano o animal). En concreto, estos medicamentos actúan bloqueando la producción de proteínas en las células bacterianas, impidiendo así su crecimiento y reproducción (1, 2).

Esto significa que los antibióticos son muy eficaces para tratar infecciones bacterianas. Sin embargo, es importante recordar que los antibióticos no funcionan para tratar infecciones virales, como el resfriado común o la gripe.

Fueron descubiertos en 1928 con el hallazgo de la penicilina por Alexander Fleming, y se han utilizado para salvar muchas vidas. Los antibióticos han sido usados para tratar una amplia gama de infecciones bacterianas, como infecciones de la piel, infecciones del tracto urinario, infecciones del tracto respiratorio y muchas otras (6).

Su ventaja en la forma de actuar es que son muy selectivos y no ejercen toxicidad sobre el resto de células.

Se caracterizan por tener varios mecanismos de acción para conseguir su objetivo, atacando a diferentes lugares de la bacteria (5):

  • Inhiben la síntesis de la pared celular
  • Aumentan la permeabilidad de la membrana celular
  • Interfieren con la síntesis de las proteínas, el metabolismo de los ácidos nucleicos y otros procesos metabólicos

Los medicamentos antibióticos se pueden agrupar en familias según su estructura química y mecanismo de acción, mencionado anteriormente:

  1. Los antibióticos más comúnmente utilizados son los beta-lactámicos, que incluyen penicilina, amoxicilina, cefalosporinas y imepenem. Estos medicamentos son muy eficaces para tratar infecciones bacterianas comunes, tales como el dolor de garganta y la neumonía.
  2. Otros tipos de antibióticos son las quinolonas, que abarcan medicamentos como el ciprofloxacino, levofloxacino o norfloxacino. Se utilizan para tratar infecciones de las de las vías urinarias y los pulmones.
  3. Los antibióticos macrólidos, como la eritromicina, son particularmente eficaces para tratar infecciones del tracto respiratorio superior, como el dolor de garganta y la bronquitis.

Los antibióticos también pueden ser usados en combinación con otros medicamentos para tratar infecciones más graves o resistentes a los medicamentos comunes.

Si un paciente toma un medicamento que no es adecuado para tratar su infección, puede aumentar el riesgo de que la infección se vuelva resistente a los medicamentos. Esto significa que la infección se hace más difícil de tratar y dificulta el tratamiento de infecciones futuras. Por lo tanto, es importante que los pacientes sean evaluados por un profesional médico antes de tomar un medicamento para tratar su infección.

Además, es conveniente recordar que los antibióticos, cómo todos los medicamentos, pueden tener efectos secundarios. Por lo tanto, es fundamental hablar con tu profesional de la salud para asegurarse de que el medicamento es el adecuado para tratar tu afección.

Recuerda que siempre debes seguir las instrucciones de tu médico al tomar un medicamento.

Qué son las resistencias de las bacterias a antibióticos

Ahora que ya sabemos que son los antibióticos, nos centramos en entender qué son las resistencias de las bacterias a antibióticos (1-3, 5, 7-9).

Desde su descubrimiento, los antibióticos han sido el tratamiento principal para muchas enfermedades infecciosas. Sin embargo, debido al uso y abuso de los antibióticos, muchas bacterias han desarrollado resistencia a estos medicamentos.

Cuando se usan de manera inapropiada, las bacterias pueden desarrollar mecanismos de resistencia para sobrevivir a los antibióticos. Esto significa que los antibióticos ya no pueden eliminar a los patógenos y el tratamiento se vuelve inefectivo. Esto se conoce como resistencia a los antibióticos.

La resistencia antimicrobiana es un proceso evolutivo en el que los microorganismos se vuelven cada vez menos susceptibles a los efectos de los antibióticos. La resistencia puede estar presente desde el comienzo del tratamiento, o puede surgir durante el tratamiento.

Los cambios mutacionales, junto con la capacidad existente de propagación genética, hacen que las bacterias se vuelvan resistentes, un fenómeno que se ha relacionado directamente con el uso de antibióticos.

Esta resistencia se desarrolla cuando un microorganismo (como una bacteria) evita la acción de un fármaco y se convierte en capaz de causar la infección y causar daño al individuo.

La resistencia a los antibióticos es un importante problema de salud pública global. Se ha descrito como la mayor amenaza para la vida humana en la historia y una que plantea graves riesgos para la agricultura y la industria, los sistemas de atención médica y los gobiernos de todo el mundo. De hecho, el uso antimicrobiano hoy causa más muertes que cualquier otra causa combinada.

Se convierte en un problema mundial debido a que muchas enfermedades infecciosas no pueden ser tratadas con los medicamentos existentes. Esto significa que los pacientes tienen que recurrir a otros tratamientos, como el uso de medicamentos de segunda línea o incluso el uso de medicamentos más costosos.

Esto aumenta el costo de los tratamientos y aumenta el riesgo de complicaciones o efectos secundarios. Además, la resistencia a los antibióticos también aumenta el riesgo de infecciones graves, como la sepsis. Por tanto, esto significa que el tratamiento puede ser mucho más difícil y costoso.

Al final, toda esta situación conduce a aumentar el riesgo de mortalidad y de graves complicaciones de salud.

Accede a la infografía sobre resistencia a los antibióticos al final de la página.

Tipos de resistencia a los antibióticos

La resistencia a los antibióticos se divide en dos tipos principales: resistencia primaria y resistencia adquirida (1, 2, 5, 7, 9).

  • La resistencia primaria significa que la bacteria es naturalmente resistente a los antibióticos. Esto se debe a que la bacteria ha evolucionado para defenderse de los medicamentos.
  • La resistencia adquirida, por otro lado, significa que la bacteria ha desarrollado una resistencia a los medicamentos después de que el paciente haya tomado antibióticos. Esta resistencia se desarrolla cuando una bacteria se expone a un medicamento, y una pequeña cantidad de la bacteria sobrevive al ataque. Estas bacterias supervivientes son entonces capaces de reproducirse y pasar su resistencia a sus hijos.

Un buen ejemplo de resistencia adquirida es el SARM, o Staphylococcus aureus resistente a la meticilina. Esta bacteria es una variedad de estafilococo que ha desarrollado una resistencia a la meticilina, un medicamento comúnmente usado para tratar infecciones bacterianas. Las personas que tienen SARM pueden desarrollar infecciones crónicas que son muy difíciles de tratar, convirtiéndose en un gran problema de salud pública.

¿Por qué la resistencia a antibióticos es un problema de salud mundial?

Como ya hemos comentado, la resistencia a los antibióticos es un problema importante en todo el mundo. El uso de antibióticos y el mal uso se ha asociado con el desarrollo de patógenos resistentes a múltiples fármacos, que causan infecciones graves en personas infectadas con ellos. De hecho, solo uno de cada tres antibióticos es efectivo contra todos los tipos de bacterias; Por lo tanto, ya no pueden usarse como tratamientos de primera línea para infecciones causadas por estos organismos.

Además de limitar las opciones de tratamiento para pacientes que padecen infecciones bacterianas, la resistencia a los antibióticos también aumenta el riesgo de muerte debido a infecciones adquiridas en el hospital. Se calcula que actualmente hay más de 700 mil muertes anuales en todo el mundo debido a infecciones de bacterias que son resistente a antibióticos y esta cifra podría ascender a 10 millones de muertes en los próximos 25 años. (10).

Cómo podemos contribuir a mejorar las resistencias a antibióticos

Por todo lo comentado anteriormente se convierte en imperativo combatir la resistencia a los antibióticos (1-4, 8, 11).

Una forma de hacerlo es limitar el uso y abuso de los antibióticos. Esto significa que solo deben tomarse cuándo sean prescritos y los médicos deben usar estos medicamentos solo cuando son necesarios. Deben recetar los antibióticos apropiados para tratar la enfermedad y asegurarse de que el paciente tome el medicamento de la forma correcta, sin abandonar el tratamiento antes de hora.

Cuándo se diagnostica una infección bacteriana a un paciente, lo correcto hasta ahora es que los médicos realicen pruebas de para determinar cuáles son los antibióticos susceptibles para poder prescribir aquellos que sean más idóneos. Sin embargo, se ha visto que un 25% de las mujeres que tienen infecciones del tracto urinario tienen recurrencia y contraen otra infección en el plazo de medio año. Un artículo de Lugagne JB., et al., publicado en Science, refiere que al prescribir un antibiótico correctamente diminuye las tasas de recurrencia, pero, sin embargo, aumenta las posibilidades de contraer una infección resistente causada por una cepa diferente. En el estudio publicado sugieren que para combatirlo, se podría ayudar en la prescripción usando datos estadísticos de la población junto con el historial de cada paciente.

Placa petri que muestra la resistencia a los antibióticos.
Foto de Anna Shvets: https://www.pexels.com/es-es/foto/cientifico-tenencia-placa-de-petri-3786247/

Además, los gobiernos y organizaciones multinacionales, como la Unión Europea, las Naciones Unidas y la Organización Mundial para la Salud (OMS) han iniciado varias acciones para reducir las resistencias a antibióticos.

Por ejemplo, en 2014 fue aprobado en España el Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos (PRAN) con el objetivo de «reducir el riesgo de selección y diseminación de resistencia a los antibióticos«.

Una de las principales medidas de los gobiernos es reducir el uso inapropiado de los antibióticos, estableciendo límites para su uso y abuso. Por otro lado, también es importante que los gobiernos proporcionen programas educativos para enseñar a los médicos y a la población en general acerca del uso adecuado de los antibióticos. Finalmente, si se impulsa la investigación podrían desarrollarse nuevos antibióticos. La OMS reclama la necesidad urgente de nuevos antibacterianos.

Por otro lado, el uso de antibióticos en el ganado es un importante contribuyente a la resistencia a estos medicamentos. Para ello, la Unión Europea ha establecido objetivos para reducir el uso de antibióticos en animales de alimentos en un 20% para 2025.

Además, se debe enfatizar la importancia de la buena higiene personal y el lavado de manos, así como las buenas prácticas de seguridad alimentaria y el aumento de la conciencia sobre los métodos de eliminación adecuados; La seguridad ambiental también es importante para reducir la resistencia a los antibióticos en humanos y animales.

Todos estos aspectos pueden ayudar a combatir el problema de la resistencia a los antibióticos en el futuro.

Comentarios finales

La resistencia a los antibióticos es un problema serio en todo el mundo. Esto plantea una amenaza para la salud mundial y aumenta el costo de los tratamientos.

Si sigue creciendo de esta manera, los antibióticos podrían no ser eficaces para tratar otra infección bacteriana que esté causando problemas de salud. Por lo tanto, es importante mantener el valor del uso adecuado y correcto de los antibióticos para prevenir la aparición de resistencia.

Para combatir este problema, es necesario limitar el uso y abuso de los antibióticos, proporcionar programas educativos y fomentar la investigación para desarrollar nuevos medicamentos.

Infografía sobre resistencia a los antibióticos
Infografía: Resistencia a antibióticos

Referencias

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